jueves, 4 de febrero de 2010

La mesa, la chica y la botella de vino

De un tiempo a esta parte me he dado cuenta de que la filosofía de moda se basa en simplificar toda una historia en un par de palabras, siendo así, el comienzo de mi relato se podría resumir de este modo: “la mesa, la chica y la botella de vino”. Hoy en día soy capaz de bromear con el tema, pero me ha costado mucho tiempo y lágrimas conseguirlo.

Aquella noche debía ser la “gran noche”, todavía puedo recordar el gusanillo que me recorría por dentro mientras elegía qué atuendo sería el más indicado para una directora de sección, jamás me había encontrado tan perfecta. A la llegada al restaurante observé al resto de mis compañeros charlando y, más que nada, riéndole las gracias a Don Javier (nuestro jefe y el del resto de la empresa). Al intuir que se habían percatado de mi llegada comencé a contonear mi cuerpo al ritmo de mis pasos, me sentía preciosa y lo demostraba. Aunque, para mi sorpresa y desagrado, en ese preciso instante “la otra mujer” se unió al grupo antes de que yo consiguiera alcanzarlos, me observó mientras me acercaba y tomó todo el protagonismo que yo misma tenía unos segundos atrás. Su rivalidad contra mí era algo cotidiano, con lo cual tanto el resto del grupo como yo éramos conscientes de su actuación y era más que preferible dejarla seguir su camino que enfrentarse a sus “chiquilladas”.

¿Y la botella de vino? mi acompañante y seguidora durante toda la velada, más que nerviosa, atacada, por la elección que debía notificarnos mi jefe, algo en mí hizo que una tras otra las copas de vino fuesen bajando por mi esófago, comprensible fue entonces que llegado el momento del veredicto mi cabeza me hiciese ver hasta enanitos caminando por el restaurante. El resultado fue más que bochornoso, nuevo puesto para mi encantadora compañera y un desafortunado rapapolvos hacia ella de mi parte, más que nada centrado en lo activo de su vida sexual, es decir, apodándola como una zorra ante toda la comitiva. Ni que decir tiene que abandoné el lugar a petición de mi jefe, parece ser que no se sentía demasiado cómodo…

canica

miércoles, 3 de febrero de 2010

¿Y si...


... tu vida cambiara de la mañana a la noche?

... de pronto todo lo que conocías cambiara radicalmente?

... la gente que te rodea no es quién parece ser?

... la vida fuese más complicada de lo que siempre pensaste?

El mundo de Miriam ha dado un giro de ciento ochenta grados sin ni siquiera planteárselo, su rutina ya no será tal y comenzará a comprender lo que siempre había temido: que no es ella el centro en la existencia.


La vida es un juego de canicas...